Levanta, aprueba y consulta incidencias.
En muchas organizaciones, el cierre fiscal se vive como una etapa de corrección: se detectan diferencias acumuladas, se ajustan bases gravables y se buscan explicaciones cuando el ejercicio ya terminó. Este enfoque reactivo suele generar presión operativa, retrabajo y un mayor riesgo frente a revisiones del SAT, ya que la información fiscal se reconstruye después de los hechos.
Una nómina preparada para cierres fiscales opera bajo una lógica distinta. En lugar de depender de conciliaciones tardías, los datos fiscales se construyen de forma progresiva y consistente desde cada periodo de nómina. Las percepciones, deducciones, impuestos y acumulados se mantienen alineados con la operación real, permitiendo que el cierre fiscal funcione como una validación final y no como una etapa de corrección urgente

























